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Finisterre, fin del mundo conocido.

El cabo de Finisterre, Fisterra en gallego, se encuentra en la costa atlántica, en la provincia de la Coruña. Su nombre proviene del latín, "Finisterrae" que significa el límite de la tierra, donde acaba la tierra.

Sin duda Finisterre ó Fisterra, es un lugar singular rodeado de mitos y leyendas; fue el final de la tierra conocida para los marinos y navegantes de la antigüedad; el final del camino para los peregrinos. Un lugar y un momento para la espiritualidad.

En el año 2007 fue declarado como Patrimonio Europeo al ser considerado como uno de los lugares que han sido testigo de la historia de Europa.

Podemos salir desde Muros para bordear toda la costa hasta Fisterra, un recorrido de unos 80 km. Es la mejor forma de conocer un paisaje realmente bonito salpicado de playas preciosas y bellos acantilados.

Finisterre, fin del mundo conocido.

Muros es uno de esos típicos pueblos gallegos que todos nos imaginamos cuando pensamos en Galicia. El mar, las casas, los barcos de pesca y el monte, todo unido formando un pintoresco cuadro lleno de color.

En las Rías Baíxas, concretamente en el extremo norte de la ría de Muros y Noya, en la provincia de A Coruña, se encuentra esta bonita y acogedora villa marinera que fue declarada conjunto Histórico-Artístico en el año 1970.

Finisterre, fin del mundo conocido.

En el siglo X el rey Sancho IV la mandó repoblar, aunque se sabe que la zona estuvo habitada en la antigüedad; se han encontrado bastantes restos prehistóricos destacando entre los hallazgos restos de castros así como calzadas romanas.

En el siglo XIII pasó de manos de la corona a depender de la iglesia compostelana.

Finisterre, fin del mundo conocido.

Es una de las villas medievales que mejor se han conservado en Galicia. Son muchas las construcciónes religiosas que destacan como la antigua Colegiata de Santa Maria, iglesias y ermitas.

Actualmente vive de la pesca y del turismo; es bonito pasear por sus típicas calles y contemplar sus casas y balcones.

Es un pueblo para pasear, relajarse y como no, para comer. Poco hay que decir que no se sepa de la gastronomía gallega, mariscos, pescados, carnes .... materia prima de primerísima calidad acompañado de la simpatía y hospitalidad de su gente.

Que más se puede pedir!!

Hay que hacer una primera parada en la playa de San Francisco a solo 4 km de Muros. Una playa ideal para el baño por sus aguas tranquilas y cristalinas, con el pinar al borde del mar y con todas las comodidades posibles. Un paisaje único con el monte Louro a la derecha.

A la derecha, el Monte Louro.
A la derecha, el Monte Louro.

A la derecha, el Monte Louro.

Aunque no lo parezca, estamos en la costa da Morte que como se ve en las fotografías no tiene nada que ver en apacibles y calurosos días de verano, con los temporales que sacuden la costa gallega en invierno.

Son muchos los barcos que han naufragado frente a estas costas; los cambios bruscos de las condiciones climáticas, la fuerza de los vientos, las rocas y acantilados han sido la perdición de multitud de naves que han terminado en el fondo del océano. El último gran naufragio fue el del Prestige en el año 2002 que provocó una gran catástrofe ecológica.

Pero hay otro dato que tiene una gran importancia para comprender el porqué de tantos naufragios, al fin y al cabo hay muchas costas incluso más peligrosas. Y es que la zona marítima de Finisterre es una de las más transitadas del planeta.

Vista del Monte Louro.

Vista del Monte Louro.

Para algunos peregrinos, el camino no termina en Santiago. No es algo nuevo, al contrario, casi desde el momento en que comienzan las peregrinaciones para conocer la tumba del Apóstol, eran muchos los peregrinos que decidían continuar hasta Fisterra y Muxía, donde se veneraba al Santo Cristo y a la Virgen de la Barca, respectivamente.

Es una prolongación del camino francés recogido en el Códice Calixtino, escrito en el siglo XII, en el que se detallaba la ruta principal y las etapas a realizar desde Francia. Es por lo que se considera como la primera guía del camino. Según antiguos relatos de peregrinos ya en el siglo XII había hospitales de apoyo.

En definitiva, el itinerario propuesto recorría el norte de la península abriendo un camino para consolidar el cristianismo en torno a la figura del Apóstol Santiago, de este a oeste siguiendo la marcha del sol y el rastro de la Vía Láctea en la oscuridad de la noche. En el Códice se recoge la leyenda según la cual el mismísimo Apóstol se le apareció a Carlomagno indicándole que debía seguir el camino que le marcaría la Vía Láctea.

Según la tradición, una vez que el peregrino llegaba a Santiago tenía que abrazar al santo. La continuación hasta Fisterra era y sigue siendo un último tramo cargado de simbolismo; según la tradición, el peregrino debía limpiar su cuerpo y quemar sus ropas como forma de purificación, para comenzar una nueva andadura. Era el final del camino, de un ciclo, de una promesa ó de una oración para de nuevo comenzar. Y donde mejor que en el punto en el que terminaba la tierra conocida, el trayecto marcado por las estrellas; el confín del mundo donde moría el sol cada noche para volver a renacer.

No importa las razones que guie a cada uno, lo único cierto es que durante siglos y en la actualidad, gente de todas partes del mundo deciden emprender el camino.

Finisterre, fin del mundo conocido.

Me he preguntado muchas veces cómo y cuando se ve la Vía Láctea y después de mucho buscar por fin encontré una explicación, aunque lo mejor es leer el artículo completo. Os dejo este párrafo para abrir boca:

".....decir que una persona que hiciera el "Camino de las Estrellas" y quisiera llegar a la tumba del apóstol Sancto Iacobus ("Sant Iago") en la Catedral, en la Plaza del Obradoiro en la ciudad de Santiago de Compostela en un momento cósmicamente significativo en relación con la Vía Láctea,......"

El faro de Fisterra es el segundo lugar más visitado de Galicia después de la Catedral de Santiago. Construido en 1853 su luz tiene un alcance de 31 millas, o lo que es lo mismo, de 57 km. La linterna se encuentra a 143 m. sobre el nivel del mar. Se puede bajar a las rocas por las escaleras que están en una de los muros laterales del faro.

Debido a las continuas y persistentes nieblas en 1888 se dotó al faro de señalización acústica, con un sonido semejante a un mugido se le denomina la "vaca de Fisterra".

Poco antes de llegar al faro nos encontramos con un edificio que fue construido a finales del siglo XIX para la marina y que en la actualidad ha sido rehabilitado y convertido en un pequeño hotel rural. Se puede subir y tomar algo en la terraza, las vistas son impresionantes.

Faro del Cabo de Finisterre.

Faro del Cabo de Finisterre.

Según la tradición el peregrino debía ver la puesta de sol, como símbolo del renacer del alma.

La televisión gallega tiene distribuidas cámaras web en lugares emblemáticos de la CCAA, por ejem en la Plaza del Obradoiro ó en el Cabo de Fisterra, colocada en la terraza del hotel. Es todo un regalo que hay que agradecer aunque a veces no esté operativa.

Finisterre, fin del mundo conocido.

Ya sé que lo que pega para terminar seria el sonido de una gaita ( de hecho junto al faro había un gaitero), sin embargo, se me viene a la cabeza una canción de Antonio Carmona que me encanta y que dice así:

....................................................

Una, dos y tres, una, dos y tres,
la vida va despacio y todo pasara,
yo sigo despacito se que llegara
........................................................
hay demasiadas cosas para recordar,
detrás de cada noche hay un amanecer
y algo que aprender.

y el reloj no se parará por ti,
pasa el mundo y el dolor, solo contigo y sin ti.
sale el sol cada mañana es abril,
no te olvides del amor, no dejes de sonreír.

Tag(s) : #lugares y eventos, #viajes - fotografias

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